El tereque en cuero roble es la unión entre naturaleza y oficio. No se trata solo de un accesorio de cabalgata, sino de una pieza que acompaña al caballista en su recorrido, reflejando la identidad de un país que respira cultura ecuestre. Su contraste con el retobo, cuero de procesos mínimos y gran naturalidad, crea una armonía que habla de respeto por los materiales y por el entorno.
La experiencia adquirida en la talabartería a lo largo de los años nos ha permitido comprobar que los cueros curtidos al vegetal, libres de cromo, no solo mantienen su carácter con el paso del tiempo, sino que preservan la integridad de cada componente de la montura. A diferencia del curtido al cromo —que emplea sales químicas altamente reactivas capaces de generar corrosión prematura en los herrajes, incluso en aquellos fabricados en acero inoxidable—, el curtido vegetal ofrece un equilibrio natural que protege la estructura de la silla en su totalidad. Este tipo de curtido, realizado con taninos extraídos de la corteza de los árboles, otorga al cuero una resistencia noble, un aroma inconfundible y una capacidad única para realzar los repujados y tallados.
Cada figura trabajada sobre el cuero roble adquiere una definición más nítida, con sombras y relieves que le dan vida propia a los diseños. Llevar un tereque de cuero roble es sentir la historia de la montura, el pulso del artesano y la fuerza de un legado que sigue vivo en cada cabalgata. Es un encuentro entre el arte, la naturaleza y la tradición que encuentra en el curtido vegetal su máxima expresión de autenticidad y durabilidad
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| Medida entre Barras | Medidas Disponibles | Altura de Trasero |
| Para Criollo 6″ | 14.5″ 16″ | 4″ 4.5″ |











